
Recuerdan la inolvidable Fábula de Esopo de “La Tortuga y la Liebre”, de cómo la confiada liebre sintiéndose la más veloz pierde la carrera contra la Tortuga, que pasito a pasito, pero con mucha constancia llegó finalmente a la meta mientras la libre dormÃa una siesta.
Aquel dÃa fue muy triste para la liebre, pero aprendió su lección: No hay que burlarse jamás de las capacidades de los demás, y también que la pereza y el exceso de confianza pueden hacernos no alcanzar nuestros objetivos.