La Historia de las Tapas de Gaseosa

Antes de las tapas de rosca de plástico, las clásicas tapas o corcho-latas que aún  se ven aún hoy en día, en muchas botellas de gaseosas y cerveza fueron usadas en todo el mundo.

Era un proceso complicado meter una bebida carbonatada en una botella, ya que el gas se escapaba fácilmente, muchos embotelladores intentaron resolver este problema desde que se empezó a comercializar las sodas o bebidas gaseosas.

Un inventor llamado William Painter nacido en Irlanda, diseñó de todo desde un asiento eyector para trenes, hasta un detector de monedas falsas. Pero su mayor logro sería la mundialmente famosa “Tapa Corona” patentada en 1892, llamada así porque su forma se asemeja a una corona real.

Consistía  en una tapita de metal que estaba ondulada en los bordes y tenía un revestimiento de corcho que se pegaba al cuello de la botella, creando un sello hermético.

Antes de su invención más de 1.500 tipos de tapas para botellas de gaseosa habían sido patentadas, pero ninguna solucionaba el problema del escape de gas que se presentaba en la naciente industria de los refrescos carbonatados.

La  “tapa corona”  fue sin duda un éxito rotundo y se convirtió en uno de los pilares de la industria de embotellado para las generaciones venideras y su diseño  aún se encuentra vigente.

Además de la tapa, también ingenió el “destapador” el cual era esencial para poder abrir la botella y disfrutar de su contenido.


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