
A veces en verano bajo un sol ardiente nos parece ver en la carretera lo lejos, como una extensión de agua que refleja el cielo. Estas visiones engañosas, debidas al calor se conocen con el nombre de espejismos.
El agua de un lago refleja los rayos luminosos y proporciona una imagen invertida de la vegetación que crece en sus orillas. Una capa de aire puede, asimismo, reflejar los rayos luminosos y dar la imagen invertida de un paisaje. Este fenómeno de reflexión se produce cuando el aire recalentado por el suelo (desierto, carretera asfaltada), entra en contacto con una capa frÃa.
La superficie de separación actúa como un espejo y refleja, en pleno desierto el verdor de un lejano oasis o en el gris del asfalto de la carretera, un pedazo de cielo azul, brillante como el agua o como si la carretera estuviera empapada de agua.



















