
William Kogut un leñador de 36 años inmigrante desde Polonia fue condenado en el año 1930 a morir en la horca en la pisión de San QuintÃn en California, junto a otros 9 hombres que fueron sentenciados. Pero Kogut nunca fue ejecutado realmente, ya que el decidió suicidarse antes de cumplir su sentencia.
En una nota, manifestó que sólo él tenÃa el derecho de quitarse la vida por sus crÃmenes. Por lo que se suicidó de un modo notable, fabricando una pequeña bomba que hizo estallar en su celda.
Lo curioso son los utensilios que uso, una barajas de naipes, un tubo metálico de una de las patas de su cama, trozos de una escoba y el calefacción de querosene de su propia celda.
Para fabricar su bomba suicida rasgó las barajas en pedazos, usando las piezas con tinta roja, que en su época se realizaban con una tinta de nitrocelulosa, la cual es muy inflamable cuando está húmeda.
Metió empapadas las piezas de las tarjetas en el tubo, y con los trozos de palo de escoba sello los bordes y luego puso el extremo taponado contra el calentador de queroseno. El calor del calentador convirtió el agua en vapor, causando una presión explosiva de construir que ayudó a encender la solución de nitrocelulosa.
Sin saber el tiempo necesario para que se calentara el tubo lo suficiente y detonara, se sentó junto al fuego esperando hasta que finalmente este explotó. Pedazos de cartas lograron traspasar el cráneo de Kogut.
AsÃ, William Kogut se suicidó con una bomba hecha de un juego de naipes.