Se casan en un piscina

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Un grupo de parejas peruanas decidieron casarse de un modo un poco diferente, celebraron su unión conyugal el pasado día de San Valentín, lo curioso es que todos se casaron dentro de una piscina y vestidos como la ocasión lo amerita.

Los invitados se hicieron alrededor de la piscina, mucha felicidad para estas parejas que empiezan su vida marital mojados hasta el cuello!

Acroyoga – Mente, Cuerpo y Espíritu

Algo no vas a ver en estos Juegos Olímpicos 2012 de Londres es el Yoga.

Aunque se le ha solicitado en varias ocasiones al Comité de los Juegos Olímpicos que incluya esta disciplina como un deporte, no se ha tomado una decisión sobre si el yoga es o no realmente un deporte – o una forma de ejercicio espiritual – o ambos.

Sin embargo, durante los últimos diez años se ha venido desarrollando una nueva forma de yoga que es Acroyoga.
El nombre Acroyoga, se deriva de la combinación entre yoga, y acrobacia, se realiza en parejas y busca fortalecer los músculos, mejorar la flexibilidad y aprender a confiar en la pareja con la que se trabaja.

Mientras que esperamos a que algún día esta práctica sea reconocida por el comité olímpico, deleitémonos con algunas sensacionales imágenes.

Primero las damas dijo el grillo

Este pequeño animalito es muy conocido, se trata del “Gryllus campestris” ó Grillo silvestre.

Aparte de dar grandes saltos con sus patas traseras y cantar para atraer a las hembras, sonido que producen al rozar sus alas. Los grillos también posee una característica tal vez menos conocida, resulta que son supremamente caballerosos, y esto se evidencia cuando un peligro acecha, los machos dejan a las “damas” pasar primero al interior de la madriguera aunque esto implique un aumento del riesgo de ser devorado por un enemigo.

Científicos del Reino Unido han descubierto esta singular “caballerosidad” luego de filmar en video infrarrojo una población silvestre de grillos de campo. Los resultados de tal investigación fueron publicados en la revista Current Biology, y son contrarios a la interpretación habitual de que los machos custodian a las hembras después de la cópula para impedir que se apareen con sus rivales.

Así pues, los machos de pequeños insectos pueden ser tan galantes, ofreciendo protección a sus parejas, como suele suceder  con algunos mamíferos superiores.

Conquistando el equilibrio mental

Tratar de descifrar el rompecabezas del cerebro humano es algo imposible hasta para un neurocirujano. Y es que si no tenemos un equilibrio mental podemos llegar a la locura.

Lo necesitamos para ser felices, pero no siempre es fácil de conseguir. La clave: analizar nuestro mundo emocional inconsciente y aprender a disfrutar de la vida rompiendo el corsé de nuestros miedos.

Creemos que dominamos nuestras vidas, lo que no es del todo cierto. Todos tenemos dentro una “caja negra” cuyos contenidos no sabemos, con frecuencia, descifrar. Estamos hablando del mundo emocional que habita en nuestro inconsciente y que a veces nos hace amar a quien nos perjudica, no nos deja defender lo que queremos, nos convierte en agresivos… En otras ocasiones, en cambio, nos hace enamorarnos de quien nos quiere bien, nos ayuda a amar a los nuestros, a entender lo que nos ocurre y a encontrar placer en el hecho de vivir.

¿Cuándo podríamos considerar que hemos alcanzado un cierto equilibrio emocional? o ¿cómo podríamos conquistarlo? Quizá lo hemos logrado cuando sentimos que somos nosotros los que dirigimos nuestras vidas y que nos gusta cómo lo hacemos. Según Freud, los dos pilares fundamentales sobre los que se asienta la felicidad personal son las relaciones amorosas y el trabajo.

Cuando estamos conectados con nuestros deseos y vemos cómo se cumplen nuestras expectativas, nos encontramos rodeados de la gente a la que queremos y a la que podemos acudir si la necesitamos, sabemos defendernos y cuidarnos… es que hemos alcanzado un grado de equilibrio que se traduce en autonomía y madurez. Tal situación señalaría un grado saludable de equilibrio emocional.

El deseo de independencia, así como el reconocimiento de nuestras necesidades afectivas, es un signo de autonomía personal. A ello convendría añadir la capacidad de decir que no a lo que nos perjudica, lo que es tanto como reconocer nuestras debilidades. La madurez emocional implica haber alcanzado un acuerdo con nosotras mismas, lo que conlleva la capacidad de hacernos cargo de nuestra vida y de asumir las responsabilidades inherentes a nuestras ambiciones.

Muy al contrario, cuando no podemos disfrutar de lo que la vida nos ofrece, nos invade un malestar que con frecuencia se traduce en una queja continua, angustia, depresión o dificultades en la relación con los otros. En tales situaciones se multiplican los fracasos amorosos y los conflictos cotidianos en los ámbitos más importantes: el familiar y el laboral.

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