Gigantesco tapete de flores en Bruselas

Cada dos años la Grande Place de Bruselas, la capital de Bélgica se cubre de un gigantesco tapete de flores más específicamente de begonias.

Este año 2012 el motivo es realizar un tributo a Ãfrica. El tapiz de 77 x 24 metros reproduce dibujos geométricos de las distintas etnias del Congo, Nigeria, Etiopía, Camerún y Botsuana.

Los visitantes que deseen ver desde un primer plano la gran alfombra de flores deben pagar 5 euros para observarla desde el balcón del Ayuntamiento el cual es también decorado para la ocasión.

Bruselas, es la capital y ciudad más grande de Bélgica, y otra atracción turística que posee es el Manneken Pis, una estatua de bronce situada en el centro histórico de un niño orinando.

El origen de la alfombra de flores se remonta a la década de 1970 cuando un paisajista local, E. Stautemans, inicio con esta singular tradición.

El eterno y celebre chorrito del "Manneken-Pis"

Manneken_Pis

El “Manneken-Pis” es una de las curiosidades de Bruselas y sin lugar a dudas es el monumento más importante de esta ciudad. Es una pequeña estatuilla en bronce que representa a un niño desnudo orinando tranquilamente. Esta figurita es para los belgas una especie de símbolo.

El “Manneken-Pis” es una obra de Jerame Duquesnoy, realizada en 1619, imitando ciertas realizaciones del Renacimiento Italiano. Los Belgas lo llaman “el más viejo burgues de Bruselas” y lo consideran como el símbolo de su capital. En más de una ocasión ha sido retirado del lugar público que ocupa, pero ha vuelto de nuevo a su emplazamiento.

Dispone de un extenso y completo vestuario. A partir de 1830, los días festivos se le reviste con alguno de sus muchísimos trajes como pueden ver en la imagen. El “Manneken-Pis” resulta ser, asimismo, un coleccionista de condecoraciones belgas y extranjeras. Por ejemplo, la cruz de San Luis le fue concedida por Francia en tiempo de Luis XV.

disfraces-manneken-pis

El cariño de los bruselenses por el Manneken-Pis se debe a que este tal vez pueda encarnar el espíritu libre, inquieto, irreverente y hasta revolucionario de los habitantes de Bruselas y de la región.