
Walt Disney. Comulgaba con el ideario de la extrema derecha, era racista, antisemita y sexista. Consideraba que todos los movimientos laborales eran de origen comunista y se valÃa de medios gangsteriles para controlarlos. Fue agente del FBI.
Napoleón Bonaparte. Aunque su trato podÃa ser amable y encantador, era impÃo con sus enemigos. Por no alimentar a 3.000 prisioneros turcos en Jaffa, prefirió ejecutarlos. TenÃa nulas consideraciones con sus propios hombres cuando caÃan heridos
Cleopatra VII. La legendaria reina de Egipto tuvo una accidentada vida amorosa que se inició con el incesto: su primer marido fue Ptolomeo XIV dionisio, su hermano.
Alejandro Magno. Muy aficionado al vino, era extremadamente supersticioso. HacÃa asesinar a sus enemigos y, por mero capricho, ordenó destruir la ciudad de Persepólis.
Charles Darwin. Aunque muchas de las evidencias se han ocultado, se sabe que el autor de El origen de las especies padecÃa la enfermedad mental conocida como trastorno obsesivo-compulsivo, caracterizado por ideas recurrentes y terribles que no pueden controlarse, y conductas repetitivas y absurdas que el sujeto no puede dejar de hacer.
Isabel I de Inglaterra. La reina de inglaterra era una mujer de trato rudo y grosero escupÃa en las vestimentas de los caballeros cuando no le resultaban agradables, golepaba con fuerza a las damas de su corte, bebÃa cerveza en el desayuno y,cuando empezó a envejecer, destruyó todos los espejos del palacio para que no le revelaran los estragos del tiempo.
Karl Marx. Uno de los más feroces y mejores crÃticos de la burguesÃa y la explotación del proletariado, embarazó a su sirvienta Helene Demuth, con quien tuvo un hijo. Le pidió a su amigo y colega Friedrich Engles que asumiera la paternidad de éste.
Sigmund Freud. A decir de una corriente de intérpretes de la teorÃa psicoanalÃtica, ésta podrÃa ser resultado de las experiencias traumáticas que Freud vivió en la niñez, ya que fue vÃctima de recurrentes abusos sexuales.