William Harvey (1578 – 1657) era un médico y experimentador inglés, que se interesó particularmente por resolver una pregunta: ¿Qué hacÃa la sangre en el organismo?
Harvey estudió el Corazón y descubrió que cada mitad se hallaba dividida en dos cámaras, separadas entre sà por una válvula unidireccional que permitÃa a la sangre fluir desde la cámara superior “aurÃcula” a la inferior “ventrÃculo”, pero no en sentido contrario.
Observó que la sangre que penetraba en una de las aurÃculas podÃa ser bombeada a su correspondiente ventrÃculo y, desde allÃ, hacia los vasos sanguÃneos que partÃan de él, pero en ningún caso podÃan fluir en el sentido opuesto.
Posteriormente, Harvey efectuó experiencias sencillas, aunque maravillosamente reveladoras, para determinar la dirección del flujo en los vasos sanguÃneos.
Ató sucesivamente una arteria y una vena en un animal vivo para observar en qué lado de este bloqueo ascendÃa la presión dentro del vaso sanguÃneo. Descubrió asà que, en las arterias, el vaso siempre se hinchaba en el lado correspondiente entre el corazón y el punto bloqueado. Esto significaba que la sangre en las arterias fluÃa desde el corazón hacia la periferia. Cuando ligaba una vena, la distensión tenÃa lugar siempre en el otro lado del punto bloqueado: por consiguiente, la sangre fluÃa en las venas en dirección al corazón.
Harvey seguidamente efectuó mediciones cuantitativas del flujo sanguÃneo (quizá la primera vez que alguien aplicaba las matemáticas a un problema biológico). Sus mediciones demostraron que el corazón bombeaba la sangre a una velocidad tal que, en 20 minutos, su volumen expulsado era igual a la cantidad total de fluÃdo contenida en el organismo.
Por tanto, no parecÃa razonable suponer que el cuerpo fabricara nueva sangre, ni consumiera la antigua, a tal velocidad. La conclusión lógica, por lo tanto, era que la sangre debÃa de circular a través del organismo. De esto modo William Harvey descubrió la cierculación sanguÃnea.

Una duda que asaltaba a Harvey fue: ¿Cómo pasa la sangre de las arterias a las venas? Harvey opinaba que debÃan de existir vasos que las conectaran de alguna manera, y que estos vasos que debÃan de tener un tamaño demasiado reducido para poderse ver.
Años más tarde en 1661, después de la muerte de Harvey, un médico italiano llamado Marcello Malpighi, examinando los tejidos pulmonares de una rana con un microscopio primitivo, apreció que, existÃan finos vasos sanguÃneos que conectaban las arterias con las venas. Malpighi los denominó “capilares”, de la palabra latina que significa “similares a cabellos”. Harvey HabÃa acertado!