Chris Allen, un profesional Yo-yo, construyo un enorme YoYo de 46 cm de ancho y unos dos kilos y medio de peso. Y lo puso a prueba en el techo del garaje del Museo del Yo-yo en Chico, California.
Para su elaboración Chris visito una ferretería en donde consiguió la base del juguete y una tienda de mascotas en donde compro dos piscinas para perro que son las tapas azules de este descomunal Yo-yo, el cual al ser lanzados volvió a enroscarse solo unas pocas vueltas, convirtiéndose también en el Yo-yo más lento del mundo.
Enlace: www.yoyoskills.com



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