En 1650 una publicación, Musurgia Universalis, dio a la luz un extraño invento de un Jesuita Alemán, de nombre Athanasius Kircher quien se dedicó a fabricar un piano hecho con gatos, para esto selecciono una serie de felinos cuyos maullidos poseyeran diferentes tonos y grados de agudeza.
Ordenándolos según esta caracterÃstica los dispuso en una estructura con forma de piano. El singular sistema entonces entraba en su macabro funcionamiento dotado de una afilada aguja que pinchaba la cola del gato al presionar una tecla.
A medida que avanzaba la melodÃa la desesperación de los gatos aumentaba incrementando asà el nivel de maullido de estos.
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