Chuparse el dedo es una respuesta muy normal de los niños pequeños a la ansiedad y estrés, y son muchos los padres preocupados que buscan ayuda para que su hijo deje el hábito de chuparse el dedo.
Aunque muy poco ortodoxo este artilugio fue comercializado con la promesa de que su hijo dejaba el hábito de chuparse el dedo, consistÃa en una rejilla de seguridad echa de metal inoxidable, al llevarse el niño a la boca el dedo se encontrarÃa con el desagradable metal dejando asà el mal habito. Un poco extraño este invento, cuantos padres llegarÃan a comprarlo!
En nuestro medio las madres desesperadas suelen echar al pulgar de sus hijos ajà picante o algún otra sustancia desagradable al paladar, con esto el niño al chuparse el dedo, le arderÃa la boca tanto, que dejarÃa esta fea costumbre, que además deforma los dientes. La Asociación Dental Americana (estadounidense) aconseja que la succión del pulgar deba ser interrumpida entre los 4 y 5 años de edad, porque si continúa los dientes tenderán a “salirse”, lo que afectará la oclusión de la mandÃbula.



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